Cómo pedir el aguinaldo

Hola cariño, soy papá

El otro día tu tía me contó una anécdota muy graciosa, sobre cómo le pidieron el aguinaldo estando ella en casa.

Ya sabes, eso que te llaman a la puerta y hay un grupo de niños que cantan y te piden dinero.

El caso es que, como son niños, saben hacer bien las cosas

Luego ya, con la edad, se nos olvida

O nos da vergüenza 

O a saber

El caso es que tocan a la puerta

Tu tía abre

Y los niños le dicen: ¡El aguinaldo!

Sí, así de simple

¿Y por qué esto es mejor que el método de primero cantar y luego pedir?

Pues muy sencillo

Por el tiempo que ahorras

Y, a menos tiempo, más aguinaldos

Si tú llegas y pides el aguinaldo

Al menos la mitad te lo van a dar para volver a hacer lo que estuviesen haciendo

Y digo la mitad siendo pesimistas, probablemente sea más

Y a la otra mitad lo tendrás que convencer

Ya sea cantando o lo que sea

Es decir

Que, en el mismo tiempo, más casas

Más aguinaldos

Y esto lo puedes aplicar prácticamente a todo

Y muy atento, porque con la edad pasamos a hacerlo al revés

Primero cantar y luego pedir

Te quiero hijo. Por siempre.

Algo raro ha sucedido. Por favor inténtalo de nuevo.
¡Bienvenido!

Consejos (NO solicitados) de un padre a su hijo Alejandro…

Por cierto, tengo una newsletter …


En ella escribo un email diario donde cuento historias, anécdotas, algún que otro aforismo (ya sabes, esas frases tan chulas que podrías hacer camisetas o tazas)

y recomiendo cosas.


¿Y para qué te puede servir todo eso?

Pues, principalmente, para que aprendas a pararte.


Párate,observa y reflexiona.

Este será tu momento.

Un momento que te regalas, porque te quieres mucho.



No te preocupes,que el mundo seguirá dando vueltas cuando hayas acabado.


Te puedes apuntar dejando tu email en la caja de ahí abajo.

Te puedes dar de baja siempre que quieras.


Además te envío un archivo con las dos preguntas que, si te las haces constantemente, te ayudarán a tomar mejores decisiones.


No buenas decisiones.


Sino mejores decisiones.


¿Y lo mejor? 


que no se me han ocurrido a mí.


Se le ocurrieron a Epicteto, un gran filósofo estoico.

Y si han funcionado durante dos mil y pico años a miles y miles de personas.


Raro es que no te funcionen a ti…


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