Ojalá tuviese cuatro brazos

Hola cariño, soy papá

Hoy te quiero contar una historia curiosa de la que, al menos, podrás sacar 2 enseñanzas.

O tres.

Pero seguramente dos.

Hace poco, hubo un terremoto en una ciudad costera española. No fue muy grave, pero sí un buen susto.

El caso es que un edificio se colapsó completamente y muchos vecinos acudieron rápidamente a ayudar a quitar escombros.

No estaban preparados, así que los quitaban como podían.

Tras 20 minutos de quitar escombros, uno comentó en voz alta.

-Qué pena no tener cuatro brazos para ir más rápido.

El que estaba a su lado respondió:

*Qué tontería más grande lo de los cuatro brazos, pero ojalá tuviésemos unas palas.

A lo que el primero respondió:

-Pues es igual de loco desear palas que desear cuatro brazos.

Bien.

Hasta aquí la historia.

¿Qué puedes sacar de esta historia?

Lo primero es que, cuando hay una emergencia, no hay tiempo para pensar, solo para actuar.

Lo segundo es que, si te permites ver la montaña de escombros como un todo, probablemente te desanimes.

Si lo ves como que cada vez puedes quitar una piedra, al final lo conseguirás

Y tercero….

He de confesar, que yo la primera vez que lo escuché pensé lo mismo.

¡Pero qué estupidez es esa de los brazos!

Pero tuve la suerte de que me lo explicaron.

Me refiero a que, la realidad es la que es.

Estás encima de una montaña de escombros quitándolos lo más rápido que puedes.

Esa es la realidad.

Y es igual de ridículo pensar que puedes en que irías más rápido con cuatro brazos o con una pala.

Porque, simplemente, no los tienes ahí.

Trabaja con la realidad, es lo único que tienes

Te quiero hijo. Por siempre.

Algo raro ha sucedido. Por favor inténtalo de nuevo.
¡Bienvenido!

Consejos (NO solicitados) de un padre a su hijo Alejandro…

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En ella escribo un email diario donde cuento historias, anécdotas, algún que otro aforismo (ya sabes, esas frases tan chulas que podrías hacer camisetas o tazas)

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¿Y para qué te puede servir todo eso?

Pues, principalmente, para que aprendas a pararte.


Párate,observa y reflexiona.

Este será tu momento.

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No buenas decisiones.


Sino mejores decisiones.


¿Y lo mejor? 


que no se me han ocurrido a mí.


Se le ocurrieron a Epicteto, un gran filósofo estoico.

Y si han funcionado durante dos mil y pico años a miles y miles de personas.


Raro es que no te funcionen a ti…


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