El día que no estuve de acuerdo con el resto de padres de tus compañeros de colegio

Hola cariño, soy papá

Fue en la primera reunión de padres de tu nuevo colegio.

Había padres que iban a llevar a sus hijos al primer curso, como nosotros, y otros que ya llevaban varios con los niños allí.

Un poco para que viésemos de qué iba aquello y qué esperar.

El caso es que, llegado un momento, empiezan a salir padres a contar sus experiencias y les hacían algunas preguntas y tal.

Todo normal.

Hasta que oigo la última pregunta: “¿qué quieres de tu hijo en esta escuela?”
Y todos, absolutamente todos contestaron: que sea feliz.

Y yo pensé… mierda. ¡Que no me saquen a mí!

No es que no quiera que seas feliz.

Pero vamos, en mi opinión, es algo lógico.

(Que es mi opinión, y todas, TODAS son válidas)

Ni yo ni nadie puede enseñarte a ser feliz.

Primero porque no depende de nosotros.

Y segundo y, si lo piensas…

¿Cómo voy a enseñarte a ser feliz si yo no lo soy?

Es imposible.

Porque yo, aunque intuyo que el resto de personas también, pues tenemos días buenos y días malos.

Y esos días y malos dependen, en el 99% de los casos, de una circunstancia externa.

Es decir.

Algo pasa que me alegra el día.

Algo pasa que me amarga el día.

Y, al menos en mi caso, sucede el 99% de las veces.

Lo que yo quiero es que tengas herramientas.

Para que te apañes tú solo.

Para que los días malos no sean tan malos y encuentres algo que aprender.

Para que de los días ni fu ni fá saques siempre algo.

Y para que los días buenos no sean tan buenos.

Pero no me sacaron.

Así que todo se quedó en mi cabeza.

Te quiero hijo. Por siempre.

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