No te das cuenta

Hola cariño, soy papá

Hace mucho tiempo en Japón, un general que llevaba toda la vida batallando decidió que ya había tenido bastante y decidió dejar las armas.

Se enteró que justo en un pueblo cerca vivía un monje muy mayor y muy famoso muy querido por los lugareños así que fue a visitarlo.

Al llegar a la casa del monje, lo vió en la entrada sentado en silencio.

Se acercó y se presentó diciendo:
“Hola, soy el general Tashi, vencedor de 100 batallas, comandante de los ejércitos del señor y líder de 5000 soldados. He venido a consultaros”

El viejo no dijo nada.

El general pensó que, al ser muy mayor, no lo había oído, así que repitió lo mismo pero en tono más alto:
“Hola, soy el general Tashi, vencedor de 100 batallas, comandante de los ejércitos del señor y líder de 5000 soldados. He venido a consultaros”

Una vez más, no obtuvo respuesta.

Enfurecido el general, se acercó al viejo y desenvainó la katana y le dijo:

“¿No os dais cuenta que estais frente a un hombre que os atravesaría sin parpadear?”

A lo que el viejo monje contestó:
“¿y tú no te das cuenta que estás frente a un hombre que se dejaría atravesar sin parpadear?”

Y es que, una cosa es tener la valentía, la dureza de matar sin tener la más mínima sensación.

Pero otra cosa es tener la fortaleza, la firmeza, el control de dejarse atravesar sin miedo.

¿A qué te estás enfrentando ahora que requiere de esa firmeza? ¿de esa fortaleza? ¿de ese control?

Te quiero hijo. Por siempre.

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