El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Hola cariño, soy papá mucha gente cree que la confianza es llevarse bien. No discutir. No tener tensiones. Pero eso no es confianza. Eso es comodidad. La verdadera confianza es poder hablar aunque incomode. Es darte permiso para decir algo que sabes que puede doler, y hacerlo de una forma que no destruya el puente entre los dos. Y eso requiere práctica. Aquí van algunas claves que yo he aprendido tarde: – Antes de decir algo difícil, avisa. “No quiero que te pongas a la defensiva. No es un ataque. Es algo que necesito hablar.” “No tengo nada que decirte” a veces significa “No estoy preparado ahora mismo”. – Si alguien quiere hablar y tú no puedes aún, no huyas. Sé claro. “Perfecto, quedamos el jueves. Necesito estos días para mentalizarme.” – “Oye, cuando quieras” a veces significa: “Tengo tantas ganas de hablar contigo como tú de hablar conmigo.” – Habla de lo que sientes, no de lo que el otro es. No es lo mismo decir “Me sentí solo” que “Nunca estás” o “Eres un egoísta”. – Evita los absolutos. “Siempre haces esto” o “Nunca me entiendes” solo sirven para que el otro se cierre. No hables para ganar. Habla para entender. Y recuerda: Confianza no es evitar el conflicto. Es poder tenerlo sin que se rompa el vínculo. Te quiero hijo. Por siempre.