¿Castigar o corregir?

El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse

Hola cariño, soy papá

Cuando alguien hace algo mal,
es fácil caer en el juicio:
“Es una mala persona”.
“Se merece un castigo”.

Y a veces, sí, hay que poner límites.

Pero otras veces,
si te fijas bien,
verás algo distinto.

Verás a alguien que no sabe hacerlo mejor.
Alguien que está sufriendo.
Que no tiene herramientas.
Que repite lo que vivió.
Que actúa desde el dolor.

Y entonces ya no quieres castigar.
Quieres corregir.
Ayudar.
Comprender.

No es lo mismo decir:
“Te odio por lo que haces”,
que decir:
“Esto no está bien, pero entiendo de dónde viene”.

Cuando te das cuenta del sufrimiento de los demás,
tu dureza disminuye.
Tu comprensión aumenta.
Y tu forma de actuar cambia.

No se trata de justificar lo injustificable.
Se trata de mirar más allá.

Porque corregir construye.
Castigar, muchas veces, solo rompe.


Te quiero hijo. Por siempre.
Scroll al inicio