La pasión dura lo que dura la novedad

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El primer día que empecé algo nuevo ,da igual qué, estaba convencido de que esta vez sí. 

Me levanté con energía, todo tenía sentido, incluso lo difícil parecía interesante. 

Tres semanas después, ya estaba negociando conmigo mismo: “Hoy no, mañana con más ganas”.
La pasión no se fue. Simplemente hizo lo que siempre hace: desaparecer cuando deja de ser nueva.

Aquí va lo incómodo: todo lo que vale la pena se vuelve aburrido en algún momento. El problema no es que se vuelva aburrido. 

El problema es creer que eso significa que elegiste mal.

La mayoría abandona justo ahí. No porque no sea su camino, sino porque ya no hay fuegos artificiales.
Y ahí es donde empieza el trabajo real.

Te quiero hijo. Por siempre
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