El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Durante años confundí “me interesa” con “me comprometo”. Me interesaban muchas cosas. . Me comprometía con muy pocas. Curiosamente, ninguna de las primeras avanzó. Las segundas, aunque a trompicones, sí. El interés es cómodo. No exige nada cuando estás cansado. El compromiso, en cambio, te pide aparecer incluso cuando no tienes ganas, cuando no hay aplauso, cuando nadie mira. Aprendí tarde que no progresas en lo que te gusta, sino en lo que estás dispuesto a hacer incluso cuando no te apetece. Eso no suena inspirador. Pero funciona. Te quiero hijo. Por siempre