Aprender a aburrirse (antes de que te pase factura)

El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse

Estoy esperando en una cola.
No pasa nada. Literalmente nada.
Y aun así empiezo a mover el pie, mirar alrededor, revisar mentalmente si me he olvidado algo importante… como si el aburrimiento fuera peligroso.

Me doy cuenta de algo incómodo:
no es que no esté pasando nada.
Es que no quiero quedarme a solas conmigo.

El aburrimiento no es vacío.
Es espacio.
Y el espacio asusta porque ahí aparecen preguntas que no se responden rápido.

Si huyes siempre del aburrimiento, un día la vida te parará en seco para que pienses.
Y eso suele doler más.

Aprende a estar quieto cuando no pasa nada.
Ahí se ordena la cabeza.

Te quiero hijo. Por siempre.
Scroll al inicio