Dejar de discutir con la realidad

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Hay días en los que todo va regular.
Nada grave.
Pero yo me empeño en pensar: esto no debería estar pasando.

Y ahí es cuando lo estropeo.
No por lo que ocurre, sino por la pelea mental que monto después.

He descubierto que aceptar no es rendirse.
Es dejar de gastar energía en negar lo evidente.

La realidad no negocia.
Tú sí puedes decidir si luchas contra ella…
o si usas esa fuerza para mejorar lo que sí está en tu mano.

La paz empieza cuando dejas de exigir que las cosas sean distintas
y empiezas a actuar desde donde estás.

Te quiero hijo. Por siempre.
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