Un día no se arregla entero, se arregla por partes

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He tenido días en los que quería “recuperarlo todo”.
Ser productivo, estar bien, avanzar, cumplir, sentirme orgulloso.
Todo. A la vez.

Fracaso asegurado.

Un día no se salva completo.
Se salva una cosa.

Una tarea.
Un gesto.
Algo que, cuando termina, te permite decir: esto sí.

No intentes compensar.
No intentes ponerte al día.
Elige una sola cosa y hazla con lo que tengas hoy.

El orden vuelve poco a poco.
Siempre así.

Te quiero hijo. Por siempre.
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