El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Hay una escena que se repite más de lo que parece. Te sientas. No pasa nada especial. Y aun así, tu cabeza empieza. Si hubiera dicho esto… Si no hubiera hecho aquello… Si hubiese reaccionado distinto… Yo lo he hecho muchas veces. No para aprender. Para castigarme. Porque cuando te culpas de verdad, no buscas una solución. Buscas pagar una deuda. Y como no sabes a quién pagarle, te cobras a ti mismo. Te aíslas. Te alejas de la gente que te quiere. Rechazas lo bueno porque, en el fondo, sientes que no lo mereces. Eso no es responsabilidad. Es penitencia. Aprender es mirar atrás una vez y avanzar. Castigarte es quedarte a vivir allí. Lo que pasó ya pasó. Y aunque hayas tenido parte de culpa, seguir sufriendo no arregla nada. No te hace mejor. No repara a nadie. Perdonarte no es justificarte. Es dejar de confundirte con tu peor momento. Te quiero hijo. Por siempre.