Cómo enfrentarse al bullying (II)

El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse

Cuando alguien te dice algo que no te gusta, normalmente no quiere hablar contigo.
Quiere provocarte.

No quiere tener razón.
Quiere verte reaccionar.

Por eso hoy te propongo algo distinto.

La próxima vez que alguien te diga algo para molestarte, míralo y pregúntale, tranquilo:

“¿Eso que me has dicho es para que yo me sienta mal?”

Y aquí viene lo importante:
te da igual lo que responda.

Si dice que sí, aunque lo diga de broma o chuleando, pasa algo por dentro.
Casi todo el mundo necesita verse a sí mismo como “buena persona”.
Decir en voz alta “sí, quiero que te sientas mal” crea una incomodidad interna.
Una pequeña grieta.
No le gusta.

Si dice que no, se contradice.
Porque entonces… ¿para qué lo ha dicho?
También es incómodo.

Y si hay más gente alrededor, todavía peor para él.
Porque queda claro lo que estaba intentando hacer,
y eso socialmente es un marrón.

Tú no insultas.
No huyes.
No te defiendes.

Solo pones un espejo delante.

El objetivo no es ganar la discusión.
Es que el otro no disfrute.

Y cuando alguien deja de disfrutar provocando,
normalmente busca a otro sitio donde sí le funcione.

No es valentía agresiva.
Es inteligencia tranquila.

Otra herramienta más.
No para que nunca te pase nada,
sino para que, cuando pase, no te domine.

Te quiero hijo. Por siempre
Scroll al inicio