La suerte rara vez seduce al sabio

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No porque no la quiera.
Sino porque no lo deslumbra.

El imprudente vive esperando el golpe de fortuna.
El sabio vive construyendo aunque no llegue.


Si llega, la usa.
Si no llega, continúa.

Porque lo que viene de la suerte…
también puede irse con ella.


Te quiero hijo. Por siempre.
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