Un chiste malísimo pero del que se puede secar algo

Hola cariño, soy papá

Hoy te quiero contar un chiste.

Decirte que es malo es quedarse corto, como todos mis chistes, y la verdad que el haberte enseñado a reirte de mis chistes es uno de mis mayores logros.

Te cuento.

Un día se despertó el león de la selva algo subidito. Así que, en su paseo matutino, con todo animal que se encontraba le preguntaba:

“¿quién es el rey de esta selva?”

Y siempre obtenía la misma respuesta:

“Por su puesto que tú”

Hasta que se cruzó con un elefante que no tenía un buen día.

El elefante se miró a sí mismo, miró al esmirriao del león, lo cogió con la trompa y empezó a golpearlo por todos lados.

El león, entre gritos de dolor consiguió decir:

“Bueno, si no te sabes la respuesta, ¡no te enfades!”

En fin.

¿Sabes qué sucede cuando eres arrogante?

Que te vuelves ciego a tus propias limitaciones

Y no respetas a los demás

Entre otras cosas

Y bueno, no todos van a responder de una forma favorable a eso

Algunos te enfrentarán

Y seguramente salgas perdiendo

Mucha gente sugiere que el respeto y la autoridad vienen no solo de la fuerza, sino también de la percepción y el consentimiento de los demás.

Y esto muchas veces se olvida

Recuerda al elefante si algún día te estás comportando como un león

Te quiero hijo. Por siempre.

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