Hola cariño, soy papá
Había una vez un cantero que vivía al lado de una montaña.
Todos los días se levantaba, hacía cosas de cantero, y se volví a acostar.
Día tras día.
Un día los visitó un comerciante, y el cantero pensó:
“Ojalá fuese comerciante, estaría todo el día viajando, ganaría más y no me cansaría tanto”.
Al día siguiente, se despertó y era un comerciante.
Unas semanas después se encontraba algo harto de ser comerciante; todo el día viajando, regateando y pagando impuestos.
Fue encontes cuando se cruzó con un funcionario que estaba siendo transportado en un palanquín y pensó
“Ojalá fuese funcionario, me llevarían a donde quisiese y no tendría que hacer nada”
Al día siguiente, se despertó y era un funcionario.
A la semana estaba muy cansado, allá donde iba le recibían mal, incluso le tiraban desperdicios y además todo el día al sol, sin poder cubrirse, así que pensó:
“Ojalá fuese el sol”
Al día siguiente se despertó y era el sol. Su luz llegaba a todos lados y él se sentía contento.
Sin embargo, se dió cuenta que la nube era más poderosa que él, porque no importase con cuánta luz brillase, ella siempre lo taparía así que pensó:
“Ojalá fuese esa nube”
Al día siguiente se convirtió en nube y podía sentir cómo bloqueaba al sol todopoderoso, pero pronto descubrió que no podía ir donde quería por más que lo intentase, era el viento quien la gobernaba así que pensó:
“Ojalá fuese viento”
Al día siguiente se convirtió en viento y disfrutó empujando a todo lo que se encontraba en su paso, nubes, hojas, árboles, barcos, todo. Hasta que se encontró con una montaña. Por más que lo intentaba no conseguía moverla y pensó:
“Ojalá fuese montaña, nadie podría moverme”
Y al día siguiente se convirtió en montaña.
Nada podía moverlo.
Estaba ahí quieto para siempre.
De repente notó un cosquilleo.
Alguien estaba picando y sacando trozos suyos pequeños.
Miró hacia abajo para descubrir quién era ese ser tan poderoso que podía quitarle trozos cuando el resto de los elementos no hacían nada y descubrió que era un cantero.
Hay personas que, no importa lo que les des, nunca estarán contentos.
Encontrarán que les falta algo, que necesitan algo.
Y es que, si no estás satisfecho con nada, tampoco lo estarás con todo.
Mira lo que tienes.
Valora lo que tienes.
Que abres el grifo y sale agua potable.
Y si la quieres caliente sale caliente.
Y ni te imaginas la de gente que no sabe lo que es eso.
Te quiero hijo. Por siempre.