El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Para Spinoza, la esperanza y el miedo están muy cerca uno del otro. Define la esperanza como una alegría inconstante que surge de imaginar algo futuro —o incluso pasado— cuya realización es incierta. Esperas algo bueno. Pero no sabes si ocurrirá. Por eso la alegría no es estable. Está mezclada con duda. El miedo, en cambio, es una tristeza inconstante que también nace de imaginar algo incierto. Anticipas algo malo. Pero tampoco sabes si sucederá. Por eso la tristeza tampoco es firme. Está atravesada por la incertidumbre. Ambos nacen del mismo lugar: la imaginación de algo que no controlamos. Por eso, dice Spinoza, donde hay esperanza siempre hay algo de miedo. Y donde hay miedo… también queda un resto de esperanza. Son dos caras de la misma duda. Te quiero hijo. Por siempre.