La fortaleza proviene del sitio opuesto al que siempre he buscado

Hola cariño, soy papá

Hoy te quiero contar lo que aprendí a base de llevarme desilusiones y tortas, por si te puede ayudar.

Mi tendencia natural siempre ha sido la de la tortuga.

Es decir.

Me hacen daño, me escondo en mi caparazón.

Cuanto más daño, más caparazón.

La expresión de más capas que una cebolla conmigo se queda corta.

El caso es que me he dado cuenta que es justo lo opuesto.

A más tierno seas más duro serás

Me explico.

Imagina alguien tremendamente asustado por los contagios que se aisla en su casa.

Nadie va a verle.

Nunca sale

No toca nada

Por un lado, es una situación tremendamente frágil

No le puede ayudar a nadie

No puede ayudar a nadie

Y luego encima, es todo lo contrario

A la mínima exposición zasca

Es como si llevases 40 años sin ir al gimnasio y el primer día te pones a levantar 100 kg

Pues zasca

Entonces, ¿qué me está funcionando?

Lo opuesto

A más expuesto más fuerte me vuelvo

¿Y cómo se hace eso?

Pues internamente tienes que ser tierno, abierto y completamente expuesto

Y luego tomar medidas externas, es decir, acciones

Continuando el ejemplo anterior, internamente no te tiene que dar miedo contagiarte, y externamente toma las medidas necesarias.

Te quiero hijo. Por siempre.

Algo raro ha sucedido. Por favor inténtalo de nuevo.
¡Bienvenido!

Consejos (NO solicitados) de un padre a su hijo Alejandro…

Por cierto, tengo una newsletter …


En ella escribo un email diario donde cuento historias, anécdotas, algún que otro aforismo (ya sabes, esas frases tan chulas que podrías hacer camisetas o tazas)

y recomiendo cosas.


¿Y para qué te puede servir todo eso?

Pues, principalmente, para que aprendas a pararte.


Párate,observa y reflexiona.

Este será tu momento.

Un momento que te regalas, porque te quieres mucho.



No te preocupes,que el mundo seguirá dando vueltas cuando hayas acabado.


Te puedes apuntar dejando tu email en la caja de ahí abajo.

Te puedes dar de baja siempre que quieras.


Además te envío un archivo con las dos preguntas que, si te las haces constantemente, te ayudarán a tomar mejores decisiones.


No buenas decisiones.


Sino mejores decisiones.


¿Y lo mejor? 


que no se me han ocurrido a mí.


Se le ocurrieron a Epicteto, un gran filósofo estoico.

Y si han funcionado durante dos mil y pico años a miles y miles de personas.


Raro es que no te funcionen a ti…


Scroll al inicio