Mi teoría de los almohadones

Hola cariño, soy papá

Hoy te traigo un consejo que a mí me ha servido mucho a la hora de tratar con gente desconocida, por si te sirve.

Y te quiero hablar de mi teoría de los almohadones.

Que desarrollé al intentar aconsejar a gente en el gimnasio.

Mira.

Yo en el gimnasio casi nunca digo nada

Entre otras cosas porque soy de los más ignorantes

Aunque de estiramientos algo sé

El caso es que, cuando alguien está estirando yo no digo nada.

Salvo que haya algún riesgo de lesión

Que entonces procuro comentárselo

¿Y sabes qué es lo que mejor me ha funcionado? La teoría de los almohadones

Es decir

Imagina por un lado que tienes a un amigo íntimo que te pide consejo, y en el lado opuesto un desconocido que no te pide nada

Mientras que con el amigo, le podrías soltar el consejo así

Pam pam pam

Tal cual

Sin adornos ni florituras

En el caso del desconocido tienes que ir poniendo almohadones

Disculpa (primer almohadón)

Me he fijado que estás la postura del árbol (otro almohadón)

Y cuando yo la hacía en clase, mi profesora nos comentaba que era aconsejable que el pie no descansase en la rodilla porque podía producir lesiones (otro almohadón)

Por si te sirve (y otro)

Te quiero hijo. Por siempre.

Algo raro ha sucedido. Por favor inténtalo de nuevo.
¡Bienvenido!

Consejos (NO solicitados) de un padre a su hijo Alejandro…

Por cierto, tengo una newsletter …


En ella escribo un email diario donde cuento historias, anécdotas, algún que otro aforismo (ya sabes, esas frases tan chulas que podrías hacer camisetas o tazas)

y recomiendo cosas.


¿Y para qué te puede servir todo eso?

Pues, principalmente, para que aprendas a pararte.


Párate,observa y reflexiona.

Este será tu momento.

Un momento que te regalas, porque te quieres mucho.



No te preocupes,que el mundo seguirá dando vueltas cuando hayas acabado.


Te puedes apuntar dejando tu email en la caja de ahí abajo.

Te puedes dar de baja siempre que quieras.


Además te envío un archivo con las dos preguntas que, si te las haces constantemente, te ayudarán a tomar mejores decisiones.


No buenas decisiones.


Sino mejores decisiones.


¿Y lo mejor? 


que no se me han ocurrido a mí.


Se le ocurrieron a Epicteto, un gran filósofo estoico.

Y si han funcionado durante dos mil y pico años a miles y miles de personas.


Raro es que no te funcionen a ti…


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