El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Hola cariño, soy papá Cuando jugamos, tú queires ganar. Y cuando pierdes…te enfadas y dices: no vale eso me hace pensar. En algún momento aprendemos que si alguien gana, otro tiene que perder. Como si el mundo fuera una partida de parchís. Como si todo fuera un juego de suma cero. Si yo tengo razón, tú no la tienes. Si tú tienes éxito, me lo estás quitando a mí. Si tú eres guapo, yo debo de ser feo. Si tú cobras más, entonces yo valgo menos. Y no, hijo. No es así. La vida no funciona como el ajedrez, donde sólo uno puede dar jaque mate. Funciona más como la música. Cuando alguien compone una canción, no te está robando inspiración. Te está regalando una. Cuando alguien crea una empresa buena, no te quita tu oportunidad. Demuestra que tú también puedes. Hay cosas que sí son de suma cero: El tiempo que tienes al día. Las plazas en un avión. El tamaño de una pizza. Pero muchas más cosas no lo son. No todo es competir. No todo es ganar. Y desde luego, no todo es quitar. A veces, tú ganas… y yo también. Te quiero hijo. Por siempre.