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La mayoría de mis proyectos han muerto por falta de coraje o por exceso de aburrimiento. Para construir algo, necesitas activar dos fuerzas distintas en momentos diferentes. La valentía es la virtud del inicio. Sin ella, las ideas se quedan en intenciones. La fidelidad es la virtud de la continuación. Una vez que el entusiasmo inicial desaparece, solo queda el compromiso con la palabra dada a uno mismo. Te quiero hijo. Por siempre.