El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
La pobreza tiene una única virtud posible: no abatirse. No desalentarse. No romperse por dentro. La riqueza, en cambio, exige otras virtudes. Templanza para no volverte esclavo de lo que tienes. Liberalidad para compartirlo. Actividad para no oxidarte en la comodidad. Buen orden para que lo que construiste no te destruya. Y magnificencia para usarlo en algo que vaya más allá de ti. La pobreza te prueba en la resistencia. La riqueza te prueba en el control. Te quiero hijo. Por siempre.