Hola cariño, soy papá
Hoy te quiero contar una historia para que veas qué sucede cuando das algo por hecho.
Un gato iba caminando tranquilamente por el sótano de un restaurante cuando, de repente, escuchó un chapoteo y una voz de socorro que provenía de un barril de vino.
El gato se acercó con curiosidad y vió un pequeño ratón que luchaba por no ahogarse.
El ratón, que vió al gato le dijo:
“Sálvame por favor, aunque luego me comas”
El gato no lo dudó un instante y, mientras la boca se le hacía la boca agua, sacó al ratón del barril.
Nada más verse fuera del barril el ratón se retorció, se libró de la zarpa del gato y huyó de allí.
El gato enfadado le gritaba:
“Eres un mentiroso, dijiste que podría comerte”
El ratón le respondió
“¿Eso dije? No lo recuerdo, ¡estaría borracho!
Una cosa que me gustaría dejar clara antes de nada es la diferencia entre el poder hacer algo y el lograrlo.
Es decir.
Aquí el ratón no mintió.
El gato podría comerse al ratón
Otra cosa es que el ratón se deje
Y eso, mucha gente, no lo entiende
Porque damos todo por hecho
Y cuando más des por hecho algo
Cuando más creas que te lo mereces
Cuando más creas que no tienes que hacer nada para conseguirlo
Más cerca estarás de perderlo
Te quiero hijo. Por siempre.