El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
El otro día estaba convencido de que tenía “un problema enorme”. Resultó que era un correo sin leer. Todo el drama que construí mentalmente era… una notificación. Esa es la capacidad de la mente: convertir una piedrecita en un Everest y luego indignarse por el cansancio. Lo curioso es que cuando miras lo mismo con más conciencia, cambia sin que cambie nada. Como cuando te levantas de mal humor y de repente recuerdas que queda pizza en la nevera. La situación es idéntica, pero tu mundo interior se reordena como por arte de magia. Hijo, el mundo exterior es el mismo, la diferencia es desde dónde lo miras. Te quiero hijo. Por siempre