Las crisis nunca son el final, sólo un capítulo

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He tenido días en los que pensé que una mala noticia era básicamente el principio del fin. Dramático yo, ya sabes.

Luego pasa el tiempo y ves que aquello que parecía un abismo era, con suerte, un escalón mal iluminado.

Hay crisis que parecen incendios y sólo son luces rojas en el tablero avisándote de que hay que parar, respirar y cambiar de marcha.

Si miras atrás, verás que la mayoría de tus “dramas definitivos” eran sólo páginas intermedias. El final nunca estaba ahí.

Te quiero hijo. Por siempre
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