El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
En las guerras, los soldados veteranos saben algo que a muchos nos cuesta aceptar: huir puede ser la decisión más sensata. No porque no tengan valor. Sino porque entienden el juego completo. Saben que vivir con deshonra es mejor que morir por una idea mal pensada. Que retirarse hoy te permite luchar mañana. Que no todas las batallas merecen tu cuerpo ni tu vida. Sin embargo, fuera de la guerra, pasa algo curioso: mucha gente se inmola por no quedar mal. No se va de una relación que le destruye. No abandona un proyecto que no tiene sentido. No se baja de una discusión absurda. No por convicción. Por miedo a cómo los verán los demás. El soldado piensa: “¿Esto me mantiene vivo?” La gente normal piensa: “¿Qué dirán de mí si me voy?” Y ahí está la trampa. Hijo, hay batallas que no se ganan resistiendo, sino retirándote con inteligencia. Elegir vivir no es cobardía. Es visión a largo plazo. Te quiero hijo. Por siempre