El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Hubo una etapa en la que cada vez que algo me frustraba pensaba: “Esto no es para mí”. Curiosamente, todo lo que hoy valoro pasó antes por esa fase. La frustración no es una alarma. Es un peaje. No te dice que pares. Te dice que has llegado a una parte donde ya no basta con entusiasmo. La pregunta no es “¿me frustra?”. La pregunta es “¿estoy dispuesto a convivir con esta frustración el tiempo suficiente?”. Porque ahí es donde se separa el que prueba del que construye. Te quiero hijo. Por siempre