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La comida ya está. ¿Te la quieres comer fría?” vs “Ven a comer.” El truco está en la decisión. A nadie le gusta que le manden. Pero casi todos reaccionamos cuando sentimos que elegimos. No vienes porque te lo digan. Vienes porque has decidido no comer frío. Por eso funciona. También lo puedes usar cuando cuando te cueste arrancar: no te digas “tengo que hacerlo”. Pregúntate: “¿De verdad elijo no hacerlo y cargar con la consecuencia?” Te quiero hijo. Por siempre