El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Con la pereza empiezan los celos. Los que no dices… pero sientes cuando a otro le va bien. Y acabas deseando que al otro le vaya mal. No porque seas mala persona. Sino porque su éxito te recuerda tu inmovilidad. “La suerte.” “Los contactos.” “El mundo es injusto.” “Así cualquiera.” Todo… menos mirarse dentro. Y cuando te lo dices durante mucho tiempo empiezas a huir de ti mismo. Te quiero hijo. Por siempre.