El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse
Te cae una bronca. Te ponen un castigo raro. Nada de móvil. Nada de amigos. Y encima ayudar a un viejo. En tu cabeza es una humillación. Hasta que empiezas a escuchar historias. Ves manos que tiemblan. Gente que ya lo vivió todo. Y sin darte cuenta, ese castigo que odiabas se convierte en la parte del día que menos ganas tienes de que termine. Te quiero hijo. Por siempre