hecho mejor que perfecto (salvo los edificios)

El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse

hay una trampa en la que caemos todos alguna vez: creer que las cosas tienen que salir perfectas para empezar.

Esperas el momento ideal, los recursos ideales, la inspiración ideal… y mientras tanto, el tiempo pasa.
Y lo que nunca hiciste perfecto… quedó sin hacer.

En cambio, cuando haces algo, aunque sea torpe, incompleto o lleno de fallos, al menos tienes algo que mejorar.
La perfección no está en el inicio, está en el camino.

Es mejor tener una versión imperfecta sobre la mesa que una versión perfecta en tu cabeza.
Porque la primera se puede corregir.
La segunda… se queda atrapada en un sueño.

Así que haz.
Haz con dudas, con fallos, con miedo.
Y mientras haces, aprenderás a mejorar.

Hecho siempre será mejor que perfecto.

Te quiero hijo. Por siempre.
Scroll al inicio