La cierva tuerta

Hola cariño, soy papá

Una cierva tuerta pastaba tranquilamente por un pasto a la orilla del mar.

Tenía el ojo tuerto puesto en el mar, pues sabía que por ahí no podía venir ningún peligro.

Unos pescadores que estaban faenando la vieron.

Los pescadores, al verla, no dudaron en matarla para comérsela.

A veces, por donde crees que estás seguro.

Por donde crees que no puede pasar nada es por donde aparecen los problemas.

Y te pillan siempre desprotegido.

A los estoicos les gustaba pensar en todo lo que podría salir mal.

Premeditatio malorum lo llamaban.

Yo al principio pensé que eso me generaría mucha ansiedad.

Estar pensando en todo lo que puede salir mal, pero mira, una vez que tienes frente a ti todas las catástrofes que te pueden pasar, verás que, la mayoría de las veces, no son tan terribles.

Incluso verás algunas que podrás evitar.

Y, lejos de generarte ansiedad, te generará tranquilidad.

Te quiero hijo. Por siempre.

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