Las personas difíciles también son maestras

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Esto me costó años asumir. Pensaba que la gente insoportable estaba en mi vida para fastidiarme el día. Y ojo, algunos lo consiguen con talento profesional.

Pero con el tiempo he visto algo incómodo: las personas que más me irritaron fueron las que más me enseñaron. Paciencia, límites, autocontrol… y otras virtudes que yo claramente no tenía en ese momento.

Si no fuese por cierta gente, yo seguiría creyendo que soy más sabio de lo que soy. Así que, paradójicamente, les debo parte de lo bueno que intento ser ahora.

Doloroso admitirlo, pero verdad.

Te quiero hijo. Por siempre
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