Hola cariño, soy papá
Hoy te quiero contar una historia
Una historia sobre los peligros que tiene presumir de algo
De algo que no se entiende
O que no se domina
Por si te sirve
Hace mucho tiempo, había un samurai muy viejo al servicio de un joven señor feudal
Un día, el señor feudal le quiso presentar a un joven samurai quien, pese a su corta edad, ganaba a todos sus adversarios gracias a su fuerza y vigor
El viejo samurai presenció como luchaba y, al rato, le pidió permiso a su señor feudal para batirse con el joven
El señor feudal lo permitió y comenzó un duelo
El joven, presumiento de juventud y poderío se abalanzaba una y tra vez sobre el viejo samurai, quien siempre acababa recuperándose, hasta que, el joven samurai, cansado, cometió un fallo que fue aprovechado por el veterano, dando por concluido el duelo
Y es que, sentirse orgulloso de tu fuerza, cuando no se domina ese vigor es como ir publicando tus defectos
Y estarás pensando, tanta historia para acabar contándome lo mismo que el refrán ese de dime de qué presumes y te diré de qué pierna cojeas
(O algo así)
Y sí, estás en lo cierto
Y es que esta lección, la tendrás que sufrir para hacerla tuya
Conócete, solo así lograrás maestría
Te quiero hijo. Por siempre.