Lo que pasa importa menos que cómo respondes

El texto dentro de este bloque mantendrá su espaciado original al publicarse

El otro día, en el supermercado, la caja rápida iba más lenta que la normal. Un clásico. La gente murmurando, yo mirando el reloj como si dentro hubiera dinamita a punto de explotar.

Y ahí estaba yo, respirando indignación. Hasta que pensé: “Si la caja rápida no es rápida… igual soy yo el que necesita bajar una marcha”. Claro, suena zen. Pero lo pensé justo después de haber soltado un suspiro exagerado digno de teatro amateur.

Y me di cuenta: la situación no iba a cambiar, pero yo sí podía no comportarme como si me estuvieran robando la juventud.

Hijo, casi nunca controlas lo que ocurre ahí fuera, pero siempre puedes decidir quién eres mientras ocurre.

Te quiero hijo. Por siempre
Scroll al inicio