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Hay un relato de Franz Kafka que cuenta algo curioso... Una alimaña en un bosque que, para dormir, construye su guarida con cuidado y la oculta. Pero antes de dormir… duda. ¿Y si no está bien camuflada? ¿Y si alguien puede verla? Entonces sale a comprobarlo. Y al salir… estropea el camuflaje. Vuelve a arreglarlo. Se mete dentro. Vuelve a dudar. Y otra vez sale. Y otra vez lo estropea. Así, una y otra vez. A mí esto me sucede a menudo Cuando quiero asegurarme de hacer bien las cosas Empiezo a revisar de más. A pensar de más. A tocar lo que ya funcionaba. Y en ese intento de controlarlo todo… rompes lo que ya estaba bien. Hay un punto en el que comprobar no mejora. Te quiero hijo. Por siempre.